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A las 3 de la madrugada llega la llamada: la unidad 17 necesita ayuda. El intercambiador de calor se está obstruyendo de nuevo.

Maiquel Antônio dos Santos, coordinador de contratos de KAEFER en Jirau, y su equipo ya están en marcha. Lo han hecho docenas de veces. En la central situada en la margen izquierda del río Madeira, aseguran la instalación, preparan las herramientas, completan el análisis de riesgos y acceden al espacio confinado. El trabajo es duro, se realiza en un espacio reducido y es urgente. Cada minuto de eficiencia reducida supone una pérdida de capacidad de generación. Cada minuto cuenta.
Así es el día a día en la central hidroeléctrica de Jirau, donde KAEFER se encarga del mantenimiento de una de las mayores instalaciones de energía renovable de Brasil en uno de los entornos más exigentes del país. Situada en Rondônia, a 120 kilómetros de Porto Velho, Jirau aprovecha el caudal del río Madeira mediante 50 turbinas bulbo especializadas, las más potentes jamás construidas. En conjunto, generan 3.750 megavatios de energía limpia para millones de brasileños.
Pero el río Madeira es joven, geológicamente hablando, y transporta enormes cantidades de sedimentos y residuos. Mantener esas turbinas en funcionamiento fiable es una lucha constante contra los elementos.
De la puesta en marcha a la colaboración: la trayectoria de Maiquel
La conexión de Maiquel con Jirau es muy profunda. Llegó por primera vez al proyecto en 2012 como parte del equipo de puesta en marcha original, trabajando para una empresa de montaje durante la fase de construcción de la central. «Al principio no fui del todo consciente de la magnitud de Jirau», admite. «Me imaginaba un proyecto común sin mucha complejidad. Pero viviendo el día a día, me di cuenta de que, por su envergadura, es verdaderamente un hito de la ingeniería».
Cuando se incorporó a KAEFER en 2019, uno de sus primeros retos fue llevar los servicios de la empresa a Jirau. «Tras varias visitas y la presentación de nuestra oferta de servicios, recibimos nuestra primera invitación: presentar una propuesta para un contrato de mantenimiento de los sistemas auxiliares de la central», recuerda. «El esfuerzo valió la pena. En agosto de 2020, conseguimos nuestro primer contrato, el inicio de una colaboración sólida y llena de aprendizajes».
Hoy, Maiquel dirige un equipo de 103 personas, una cifra que puede duplicarse hasta alcanzar los 210 durante los periodos de mayor demanda de mantenimiento, cuando bajan los niveles del río y es necesario detener las turbinas para realizar intervenciones.

Un equipo que viene de la región y trabaja para ella
Lo que más motiva a Maiquel no es la complejidad técnica ni la envergadura de la central, sino las personas. «Estamos hablando de una región remota donde escasea la mano de obra cualificada, y uno de nuestros principales objetivos es contribuir al desarrollo local», explica. «Es un gran reto, sin duda, pero al mismo tiempo es lo que hace que todo sea aún más especial».
La mayor parte del equipo de KAEFER procede de localidades cercanas como Jaci Paraná y Vila Nova Mutum. KAEFER ofrece un servicio de transporte desde ambos lugares, mientras que algunos colaboradores, entre ellos Maiquel, se desplazan a diario desde Porto Velho, a 120 kilómetros al norte.
La vida fuera del trabajo es tranquila. Las opciones de ocio son limitadas, aunque muchos colaboradores disfrutan pescando en la rica red fluvial de la región. Vila Nova Mutum cuenta además con un club gestionado por Jirau Energia que ofrece actividades de ocio a sus socios.
«La relación de nuestro equipo con la comunidad local surge de forma natural, porque muchos de nuestros colaboradores son de la propia región», afirma Maiquel. «Eso refuerza los lazos con la comunidad y crea un verdadero sentido de pertenencia al proyecto».
Cuando se le pide que describa a su equipo con una sola palabra, Maiquel no duda: «Imbatible».
Mantener en marcha 50 turbinas: la misión de KAEFER
El alcance de KAEFER en Jirau se divide en dos contratos principales:
Operación y mantenimiento de equipos de elevación: KAEFER es plenamente responsable de la programación, la planificación, la asignación de equipos y la ejecución de todo el mantenimiento de las grúas puente y pórticos, la infraestructura clave que hace posibles las intervenciones a gran escala dentro de las centrales.
Mantenimiento de equipos auxiliares y paradas mayores: KAEFER se encarga del mantenimiento de bombas, filtros, intercambiadores de calor y otros sistemas auxiliares que respaldan el funcionamiento de las turbinas. Durante las paradas mayores, la planificación y la supervisión se comparten con los equipos de Jirau Energia.
El trabajo sigue dos patrones: el mantenimiento programado y las paradas no planificadas. «Toda la programación de las paradas de máquinas la lleva a cabo directamente Jirau Energia, en coordinación con el Operador del Sistema Eléctrico Nacional, el ONS», explica Maiquel. «Una vez obtenida la autorización oficial, empezamos».
El proceso es claro y estructurado:
- KAEFER abre la orden de trabajo y asegura la instalación junto con los departamentos de operaciones y mantenimiento de Jirau
- Se preparan los materiales y las herramientas en coordinación con el almacén y los talleres
- Se realiza un análisis de riesgos para identificar, evaluar y reducir los peligros
- Tras aplicar las medidas de seguridad y obtener la autorización para trabajar en espacios confinados, comienzan los trabajos de mantenimiento
- Al terminar, se limpia la zona, se verifica mediante lista de control que todas las herramientas y equipos estén en su sitio, y se desbloquea la máquina
- Se autoriza la conexión del equipo a la red, coordinada por Jirau y el ONS

Cuando el río es el mayor obstáculo
El mayor reto en Jirau no es la logística, a pesar de las centrales de un kilómetro de longitud y de su ubicación remota. Es el propio río.
«El río Madeira es relativamente joven y aún no tiene un caudal totalmente definido», explica Maiquel. «Por eso transporta una gran cantidad de impurezas que pueden obstruir los equipos, lo que exige intervenciones rápidas y, en ocasiones, provoca daños que afectan directamente a la generación de energía».
Las tareas diarias más habituales son desatascar filtros, limpiar intercambiadores de calor y mantener las bombas de circuito abierto y cerrado. «Cualquier pérdida de rendimiento en estos equipos afecta directamente a la eficiencia de la unidad generadora», afirma. «Las intervenciones tienen que ser rápidas, precisas y con altos estándares de calidad».
Aquí es donde las turbinas bulbo demuestran su valor. A diferencia de las turbinas convencionales, están diseñadas para condiciones de baja altura de caída y alto caudal, exactamente lo que ofrece el Madeira. El generador se aloja dentro de una carcasa aerodinámica, el bulbo, situado directamente en el cauce del río. El agua atraviesa el conjunto horizontalmente, en lugar de caer verticalmente como en las centrales hidroeléctricas tradicionales.
«En las centrales de pasada, el objetivo no es almacenar grandes volúmenes de agua, sino aprovechar de forma continua el caudal natural del río. Las turbinas bulbo son ideales para eso», explica Maiquel. «Ofrecen una alta eficiencia energética, un menor impacto medioambiental y se integran de forma natural en el curso del río».
Las 50 turbinas bulbo de Jirau, cada una con una potencia nominal de 75 MW, son las más potentes jamás fabricadas. Un récord mundial que refleja tanto la ambición de la central como la capacidad técnica necesaria para hacerla funcionar en las condiciones impredecibles de la Amazonia.
Un récord mundial construido en equipo
Cuando se le pregunta por un logro técnico que le haya marcado especialmente, Maiquel habla del ajuste de los anillos de regulación de las turbinas de la margen izquierda tras un cambio en el diseño.
«Fue un reto complejo, porque tuvimos que adaptarnos a cambios en el concepto original del proyecto», cuenta. «Aplicando nuevas metodologías y soluciones técnicas, logramos resultados muy significativos. El equipo desarrolló varios dispositivos de seguridad y mejoras en los procesos que elevaron de forma notable la calidad de la ejecución».
Este proyecto demostró que KAEFER es capaz de ofrecer excelencia técnica incluso cuando las condiciones cambian de forma inesperada.
Lo que de verdad importa: las personas y lo que les aportamos
Para Maiquel, el trabajo en Jirau va mucho más allá del mantenimiento de equipos. Se trata de lo que ese trabajo genera.
«Lo que más he aprendido es que la capacidad humana es increíble y difícil de medir, capaz de convertir en realidad algo tan grande que a menudo parece inalcanzable sobre el papel», dice.
«Lo que quiero dejar como legado a mi equipo es que cada actividad que realizamos aquí tiene como objetivo aportar comodidad, desarrollo y calidad de vida a millones de personas. Cuando no hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos, esas personas lo notan directamente, ya sea en sus hogares o en las industrias que producen bienes de consumo».
Jirau Energia goza de reconocimiento internacional por su compromiso con la sostenibilidad. Según el Hydropower Sustainability Standard, la central obtuvo la segunda mejor puntuación a nivel mundial entre los proyectos hidroeléctricos evaluados, y la mejor clasificación en Brasil. Es además una de las mayores centrales hidroeléctricas de pasada del mundo, que genera energía renovable con un fuerte sentido de la responsabilidad social y medioambiental.
Para Maiquel, lo más bonito es algo más sencillo: «Ser testigo del desarrollo de la región, ya sea a través de la formación de las personas o de los beneficios que se crean para todos». ¿El mayor reto? «Contratar mano de obra local. Al principio fue realmente difícil, pero lo fuimos superando poco a poco».

La continuidad como objetivo, la confianza como base
El objetivo de KAEFER en Jirau es la continuidad. «Tenemos una presencia muy sólida en la central, basada en el respeto mutuo entre el cliente y el proveedor», afirma Maiquel. «Nuestro compromiso es actuar en línea con las expectativas y los objetivos del cliente, buscando siempre la excelencia. El objetivo es mantener nuestros contratos a largo plazo y contribuir de forma continua y sostenible al desarrollo de la región».
¿Qué es lo que más sorprendería a la gente de Jirau? La respuesta de Maiquel es inmediata: «La magnitud del proyecto es difícil de entender para quienes no lo viven desde dentro. Mucha gente simplemente no puede imaginar el tamaño de esta central ni el número de vidas que influye positivamente».
Ver la central terminada en funcionamiento, generando energía de forma sostenible, aportando desarrollo a la región y contribuyendo al crecimiento de Brasil, «eso», dice Maiquel, «es un gran motivo de orgullo».
Nota: Creado por personas, con un poco de ayuda de gen AI. Este artículo combina la visión humana, la narración y las herramientas digitales inteligentes para dar vida a las historias de KAEFER.